Y aun así el Russell 2000 —el índice de
las empresas pequeñas estadounidenses— marcó máximos históricos con una subida
cercana al 20%. Ese contraste es el punto de partida.
El club de las tres cifras
En los últimos doce meses, la cantidad de empresas que subieron más de un 100%
es más del doble del promedio de la última década. Y no están
repartidas: la mayoría pertenece al mismo puñado de temas.
| Sector | Papel en la subida |
| Inteligencia artificial | El núcleo |
| Memorias y semiconductores | La infraestructura que la sostiene |
| Centros de datos | Donde se construye |
| Energía | Lo que hace falta para alimentarlos |
Que las subidas se concentren en una sola cadena productiva es lo que lo
diferencia de un mercado alcista normal. Cuando el mercado sube por muchas razones
distintas, una mala noticia se contiene. Cuando sube por una sola, la mala noticia
lo alcanza todo a la vez.
El indicador que dice otra cosa
Mientras los precios suben, hay un dato que cuenta una historia diferente: la
deuda de margen, es decir, el dinero que los inversionistas piden
prestado a su intermediario para comprar más acciones.
Muchos analistas miran su ritmo de crecimiento anual, y usan como referencia
una zona en torno al 40%. La lógica es simple: cuando el crédito para comprar
acciones crece a ese ritmo, la subida ya no la está pagando el ahorro nuevo, la
está pagando el préstamo.
Esa zona apareció antes del lunes negro de 1987, antes del estallido puntocom
de 2000, y antes de varias de las turbulencias recientes.
Conviene decirlo con honestidad: esto es un patrón, no una ley. Ha habido
períodos de crecimiento rápido del crédito de margen sin desenlace dramático, y
el indicador no dice cuándo. Sirve para saber cuánta gasolina hay
guardada, no para saber si alguien va a encender un fósforo.
Lo verdaderamente inquietante: cómo empiezan las caídas
Acá está la parte que casi nadie tiene bien. Las grandes caídas no suelen
empezar cuando todo el mundo está asustado — ese es el final, no el principio.
Empiezan cuando el apalancamiento deja de crecer y las
posiciones comienzan a liquidarse por obligación. No porque alguien decida vender,
sino porque el intermediario exige garantías que no están, y vender deja de ser una
opción.
Ese momento suele aparecer antes de que la economía reconozca
oficialmente el problema, y es lo que hace que las caídas parezcan salir de la
nada cuando en realidad venían anunciándose en un dato que casi nadie mira.
Qué mirar
- El crecimiento interanual de la deuda de margen, que se publica
mensualmente.
- Cuántas acciones sostienen la subida del índice. Si son menos cada mes, la
base se está estrechando.
- El tono de la Fed sobre cuánto tiempo mantendrá las tasas altas.
Por ahora no hay recesión evidente y los récords siguen. Pero hay un dato que
crece en silencio, y es el mismo que apareció antes de varios de los momentos más
difíciles del mercado.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la deuda de margen y por qué se vigila?
Es el dinero que los inversionistas piden prestado a su intermediario para comprar más acciones. Cuando ese crédito crece a un ritmo anual cercano al 40%, la subida ya no la paga el ahorro nuevo sino el préstamo. Esa zona apareció antes del lunes negro de 1987 y antes del estallido puntocom de 2000.
¿Cuántas acciones duplicaron su precio y en qué sectores?
En los últimos doce meses la cantidad de empresas que subieron más de un 100% es más del doble del promedio de la última década, y se concentran en una sola cadena: inteligencia artificial, memorias y semiconductores, centros de datos y energía.
¿Cómo empiezan normalmente las grandes caídas?
No cuando todo el mundo está asustado —eso es el final— sino cuando el apalancamiento deja de crecer y las posiciones se liquidan por obligación: el intermediario exige garantías que no están y vender deja de ser una decisión. El indicador dice cuánta gasolina hay guardada, no cuándo se enciende el fósforo.